Si tuviera que coleccionar sonrisas en Concepción, probablemente sería una labor complicada.
Las sonrisas en esta ciudad son poco comunes cuando las comparamos con las sonrisas existentes en las urbes tropicales.
Acaba de pasar un grupo de jóvenes, en su mayoría mujeres, portando en sus manos globos de colores. Sin embargo, solo una de las doce sonríe.
Acabo de percibir que no tengo cenicero y que la garzona que me atendió tampoco notó el detalle. Y así como las sonrisas, estos son pequeños gestos que convierten lo común en extraordinario.
Hoy fué un clima agradable en el cuál no había necesidad de lucir ropas grices.
::: Escrito originalmente el 30 de abril de 2010 en la Plaza Perú de Concepción, Chile.
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