Es un día caluroso, que tanto no lo sé, pero poco a poco he ido abandonando las ropas más gruesas e invernales.
Poco recuerdo mi último invierno, el del año 2008, encerrado en un minúsculo cubiculo y a veces en la fria y oscura habitación de Lorenzo Arenas.
Ayer volví a aquel lugar, fueron solo un par de horas, pero pude recordad.
Ya no recordaba aquel reloj que había dejado ahí, continuaba detenido a las 11:30 de algún día de septiembre, cuando el tiempo se detuvo para marcharme a Magallanes.
Las conversaciones eran similares a las que por un año experimenté en aquella casa. No obstante, ahora las circunstancias centraban la discusión en la coyuntura política y especificamente en las elecciones presidenciales que se realizarían en dos días más.
La Flaca llegó hace un par de días a Concepción, había permanecido en Francia por más de cuatro años. Muchos recuerdos del pasado se hicieron presentes hoy.
11 de diciembre de 2009.